Asta la madrugada del día 25 de Abril del año 1974 Portugal sufría 48 años de “Estado novo” y dictadura “salazarista”, 13 años de guerra colonial en Angola y Mozambique con 100.000 reclutamientos al año el 10% del producto interior bruto dedicado a ella y 123.000 desertores unido a la tasa nacional de emigración más alta de Europa soportado todo ello en una población de tan solo 8,5 millones de habitantes.
Portugal se había convertido en la ultima potencia occidental con posesione coloniales en África y en un país en el que el poder económico lo ostentaban 100 familias, la desigualdad social era abismal, uno de cada siete portugueses trabajaba fuera de su país para poder sobrevivir. La miseria en el campo con una explotación latifundista era escandalosa y las cárceles estaban llenas de presos políticos, pero Portugal era al mismo tiempo un paraíso para nazis huidos de sus juicios, para monarquías sin reino como la Española o Italiana para dictadores derrocados como Fulgencio batista y otros tantos que se instalaron en la península desde ya hace largo tiempo.
Con ello la década de los 70 se convirtió en una época de transición entre la expansión económica de pos-guerra y lo que estamos viviendo hoy en día. Fue durante esta década que tuvieron lugar acontecimientos políticos de enorme repercusión. La derrota yanqui en Vietnam (1975), la muerte de Francisco Franco (1976), las revoluciones Iraní y nicaragüense (1979). Las guerrillas guatemalteca, salvadoreña y colombiana; la preparación política para el ascenso de Margaret Thacher y Ronald Reagan, también se sufrieron las dictaduras fascistas de Pinochet y Videla en el sur del continente americano. Igualmente se dio en ese período excepcional, rico y contradictorio de la historia el comienzo de la caída libre de la tasa de ganancia de la Burguesía. Se crearon neologismos como globalización y neoliberalismo; se inventaron mentiras escusadas en el supuesto del libre comercio que dieron lugar a cuentos como el fin de la historia, ola victoria del capitalismo sobre el comunismo.
El caso Portugués no es especial, dentro de la inercia histórica contemporánea, solo existen dos grandes diferencias, con España por ejemplo. El régimen de Antonio Oliveira fue menos sangriento, en las 5 décadas de régimen fascista murieron oficialmente ejecutadas 1.000 personas dentro del territorio nacional portugués en España varían entre los 400.000 y el medio millón de muertos, eso si, en el caso español en una década escasa.
La segunda diferencia fue su final, en España el fascismo gano de principio a fin pese al empeño en resistir de los primeros años. En Portugal una serie de acontecimientos hicieron que el fin fuera otro, el levantamiento de los capitanes de Abril.
Los mejores resúmenes que explican la revolución en Portugal, fuera ya de la historia, son las canciones de José Afonso dedicadas entre otras a José Días Coelho pintor comunista asesinado por la policía política, a Catarina Eufemia asesinada estando embaraza por un teniente de policía alcohólico, pero entre todas ellas y como mejor ejemplo “Grandola vila Morena” una canción prohibida por definir la libertad, la democracia y el orgullo de tener ideas dentro de una sociedad parapolicial como era la portuguesa.
Por ello en la madrugada del día 25 de Abril esta canción sonó en el programa Limites de radio Renazeça siendo la consigna para poner en marcha la revolución más limpia, rápida e incruenta de la historia.
Después Marcelo Caetano se exiliaría en Brasil, se comenzaría la disolución del PIDE (Policía Internacional e de Defensa do Estado) y en general vendrían muchas cosas, pero el en primer año y medio, los protagonistas fueron indiscutiblemente los ciudadanos portugueses: la ocupación de los latifundios del Alentejo, nacionalización de la banca y gran parte de la industria, ocupación de fabricas por los trabajadores, en general una popularización de la economía, independencia colonial y autonomía nacional, aunque, eso sí, “duro lo que duro”.
Las primeras elecciones democráticas después de la revolución las ganaría un general de la antigua guardia “Salazarista”, Antonio Ármalho, ayudado por el tiempo de la contrarrevolución auspiciada esta por el apoyo de la iglesia católica, las ayudas franquistas y la mirada atenta de la diplomacia estadounidense que se temía un nuevo Chile.
Más tarde, acomodada ya la democracia de corte occidental, llegaría al poder Mario Soares del Partido Socialista y se acentuarían las privatizaciones de sectores estratégicos de la economía, incluso bajo perdidas se privatizarían hospitales, se deslocalizarían empresas, el paro aumentaría y “Zeca” (José Afonso) moriría solo, enfermo y con una pensión de tan solo 30.000 pst a sus 58 años en Vila Nogueira un 23 de Febrero de 1987.
Hoy en día el 25 de Abril es fiesta nacional en Portugal, pero las canciones de “Zeca” vuelven a estar censuradas, se le a quitado la “R” a la revolución, se a olvidado al comandante del Carmo, Maia, que lo único que hizo mal, en aquella primavera, fue seguir vivo, pero, pese a todo, queda la herencia de ese día, del día de la lucha por la justicia, la igualdad, la libertad, queda en la memoria que podemos ser protagonistas de un mundo mejor.
Portugal se había convertido en la ultima potencia occidental con posesione coloniales en África y en un país en el que el poder económico lo ostentaban 100 familias, la desigualdad social era abismal, uno de cada siete portugueses trabajaba fuera de su país para poder sobrevivir. La miseria en el campo con una explotación latifundista era escandalosa y las cárceles estaban llenas de presos políticos, pero Portugal era al mismo tiempo un paraíso para nazis huidos de sus juicios, para monarquías sin reino como la Española o Italiana para dictadores derrocados como Fulgencio batista y otros tantos que se instalaron en la península desde ya hace largo tiempo.
Con ello la década de los 70 se convirtió en una época de transición entre la expansión económica de pos-guerra y lo que estamos viviendo hoy en día. Fue durante esta década que tuvieron lugar acontecimientos políticos de enorme repercusión. La derrota yanqui en Vietnam (1975), la muerte de Francisco Franco (1976), las revoluciones Iraní y nicaragüense (1979). Las guerrillas guatemalteca, salvadoreña y colombiana; la preparación política para el ascenso de Margaret Thacher y Ronald Reagan, también se sufrieron las dictaduras fascistas de Pinochet y Videla en el sur del continente americano. Igualmente se dio en ese período excepcional, rico y contradictorio de la historia el comienzo de la caída libre de la tasa de ganancia de la Burguesía. Se crearon neologismos como globalización y neoliberalismo; se inventaron mentiras escusadas en el supuesto del libre comercio que dieron lugar a cuentos como el fin de la historia, ola victoria del capitalismo sobre el comunismo.
El caso Portugués no es especial, dentro de la inercia histórica contemporánea, solo existen dos grandes diferencias, con España por ejemplo. El régimen de Antonio Oliveira fue menos sangriento, en las 5 décadas de régimen fascista murieron oficialmente ejecutadas 1.000 personas dentro del territorio nacional portugués en España varían entre los 400.000 y el medio millón de muertos, eso si, en el caso español en una década escasa.
La segunda diferencia fue su final, en España el fascismo gano de principio a fin pese al empeño en resistir de los primeros años. En Portugal una serie de acontecimientos hicieron que el fin fuera otro, el levantamiento de los capitanes de Abril.
Los mejores resúmenes que explican la revolución en Portugal, fuera ya de la historia, son las canciones de José Afonso dedicadas entre otras a José Días Coelho pintor comunista asesinado por la policía política, a Catarina Eufemia asesinada estando embaraza por un teniente de policía alcohólico, pero entre todas ellas y como mejor ejemplo “Grandola vila Morena” una canción prohibida por definir la libertad, la democracia y el orgullo de tener ideas dentro de una sociedad parapolicial como era la portuguesa.
Por ello en la madrugada del día 25 de Abril esta canción sonó en el programa Limites de radio Renazeça siendo la consigna para poner en marcha la revolución más limpia, rápida e incruenta de la historia.
Después Marcelo Caetano se exiliaría en Brasil, se comenzaría la disolución del PIDE (Policía Internacional e de Defensa do Estado) y en general vendrían muchas cosas, pero el en primer año y medio, los protagonistas fueron indiscutiblemente los ciudadanos portugueses: la ocupación de los latifundios del Alentejo, nacionalización de la banca y gran parte de la industria, ocupación de fabricas por los trabajadores, en general una popularización de la economía, independencia colonial y autonomía nacional, aunque, eso sí, “duro lo que duro”.
Las primeras elecciones democráticas después de la revolución las ganaría un general de la antigua guardia “Salazarista”, Antonio Ármalho, ayudado por el tiempo de la contrarrevolución auspiciada esta por el apoyo de la iglesia católica, las ayudas franquistas y la mirada atenta de la diplomacia estadounidense que se temía un nuevo Chile.
Más tarde, acomodada ya la democracia de corte occidental, llegaría al poder Mario Soares del Partido Socialista y se acentuarían las privatizaciones de sectores estratégicos de la economía, incluso bajo perdidas se privatizarían hospitales, se deslocalizarían empresas, el paro aumentaría y “Zeca” (José Afonso) moriría solo, enfermo y con una pensión de tan solo 30.000 pst a sus 58 años en Vila Nogueira un 23 de Febrero de 1987.
Hoy en día el 25 de Abril es fiesta nacional en Portugal, pero las canciones de “Zeca” vuelven a estar censuradas, se le a quitado la “R” a la revolución, se a olvidado al comandante del Carmo, Maia, que lo único que hizo mal, en aquella primavera, fue seguir vivo, pero, pese a todo, queda la herencia de ese día, del día de la lucha por la justicia, la igualdad, la libertad, queda en la memoria que podemos ser protagonistas de un mundo mejor.

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