jueves, 17 de enero de 2008

Marga Gil Roësset

Marga Gil Roësset nació el 3 de marzo de 1908. Era hija de Julián Gil Clemente y de Margot Roësset
Del matrimonio de Julián Gil y Margot Roësset nacieron: Consuelo (1905), Marga (1908), Pedro (1910)5 y Julián (1915).
La esmerada educación de Margot le sirvió para volcarse en la de sus hijas; con el apoyo incondicional de su marido, hizo de las niñas dos criaturas extraordinarias que deslumbraban al Madrid cultural de la época.

Marga nació muy enferma, hasta el extremo de que los médicos la desahuciaron; pero el tesón de su madre y el convencimiento de que por medio del amor podía sacarla adelante la salvaron.
El amor de Margot, la pasión que profesaba por su marido y sus hijos, su elegancia, su religiosidad y su gran cultura, rodearon la infancia de sus hijos, de cuya educación se ocupaba ella personalmente. A Consuelo le pedía poemas y a Marga dibujos a cambio de la merienda, de un premio... Cuando las llevaron a las irlandesas para realizar estudios reglados sólo estuvieron unos meses, porque nada nuevo les enseñaban. Siempre procuraban rodearlas de lo mejor, y así, para aprender a dibujar, las llevaron al estudio de López-Mezquita, que enseñaba a Consuelo y se limitaba a contemplar asombrado lo que Marga hacía.
Las dos hermanas hablaban cuatro idiomas, viajaban, asistían a conciertos, escribían y dibujaban. Consuelo era seria, alta, esbelta, rubia, elegante, de porte regio, de piel blanca y transparente, como transparentes eran sus ojos azules. Marga también era seria, profunda, alta y elegante. También sus ojos eran transparentes y decían que maravillosos, pero de color miel. Su piel, menos blanca que la de su hermana, y su pelo, castaño. Era de una belleza mucho menos espectacular que la de Consuelo, pero parece ser que más atractiva, con un atractivo felino y andrógino. Su cuello era poderoso como el de un bailarín.
La relación de Marga con su madre, quizá por la enfermedad infantil, era absolutamente dependiente y tierna. A los siete años -es lo primero que se conserva de ella- escribió e ilustró un cuento para su madre que es la primera prueba de un talento extraordinario que quedó patente con la publicación, en 1920, de un cuento de su hermana, El niño de oro, primorosamente editado e ilustrado por ella.
En la Historia del Arte, que sepamos, no se conoce ningún caso similar de dibujos perfectos, originales, y de trazo y factura absolutamente seguros en una criatura de esa edad.
En 1923, en París, ambas hermanas publicaron otro cuento, Rose des Bois, en cuyos dibujos llegó Marga, que lo realizó a los 13 años, a un barroquismo de diseño, trazo y elaboración que naturalmente ya no podía ir a más. Dio un giro absoluto y se dedicó a esculpir. Su madre, entonces, y continuando con su deseo de rodear a Marga de lo mejor, la llevó a Victorio Macho, que se negó a darle clase por no estropear su talento creativo. Es, por tanto, siempre y en todo, completamente autodidacta.
En sus dibujos los críticos de la época veían influencias de tal o de cual ilustrador, aun deslumbrados como estaban, pero, en mi modesta opinión, la única influencia en los dibujos de Marga era la de los que veían en los cuentos que leía.
Pero en sus esculturas, ahí ya no les fue posible encontrar influencias: todos coincidieron en que era única, distinta, genial.
En 1930, a los 22 años, presentó un "Adán y Eva" a la Exposición Nacional y fue un clamor. Nadie se explicaba cómo era posible que aquella criatura esculpiera así.
Después... conoció a Juan Ramón Jiménez, en los primeros meses de 1932 pero no le trató. En un concierto, Olga Bauer los presentó.
Creo que no, que lo que puedo añadir es lo único que los que lo van a leer conocen.
La pasión de aquella frágil criatura que esculpía en granito y en piedra, continuamente herida por las esquirlas que le saltaban, generosa, buena y deseosa siempre de regalar cintas, flores, versos o su obra a los que quería, se volcó en un hombre que no se dio cuenta, no calibró lo que desencadenaba con su coqueteo continuo, contenido y medido, que practicaba siempre con la legión de jovencitas de talento que le frecuentaban con su beneplácito y con el de Zenobia. No calibró, no vio que Marga era distinta: era un genio, era pasión, y se le fue de las manos su paternal y coqueta tutela. Marga no admitió que le impusieran su forma de producirse con el poeta, como nadie le había impuesto su forma de dibujar o esculpir.
Lo demás ya lo saben. No quiso vivir y no vivió. La falta de visión de Juan Ramón Jiménez, la falta de sensibilidad que, con sus 51 años, le impidió cortar aquel amor cuando surgía y apartarlo, que le impidió ver lo que aquel amor podía llevar a hacer a Marga, todo ello unido al genio de Marga, a sus antecedentes familiares y a lo que un talento así puede marcar y desequilibrar a una criatura de 24 años, nos robó gran parte de su obra ya realizada, y nos privó de todo lo que podía haber hecho en un periodo de vida normal.
Tras su muerte -que destrozó a tres generaciones de su familia y que sigue marcando a las siguientes generaciones- en 1933, se publicó un libro de canciones con texto en francés y español de su hermana Consuelo, música de su cuñado, José Mª Franco, y tres ilustraciones suyas, una de las cuales, once años anterior a las de Le petit prince de Saint-Exupèry, es tan parecida a las de este cuento que todo el mundo que la ve se supone que le imitó. ¿Conoció Saint-Exupèry las ilustraciones de Marga? Es más que probable que sí.
En Las Rozas, en el cementerio antiguo, no se sabe dónde, pues una bomba de nuestra última guerra cayó allí y destruyó únicamente su lápida, como si el azar quisiera ayudarla a borrar todo vestigio de ella misma, reposa junto a sus padres Marga Gil Roësset, que dejó de vivir por su propio deseo el 28 de julio de 1932

((Ana Serrano Velasco; perso.wanadoo.es/margaroesset/biografia.htm --- sto es un xtracto de sta pagina, acnsejo sinceramente visitarla asi cm la de Marga Clark, http://www.margaclark.com/ ejemplos ambas de paginas de la ostia.....a tmb recomiendo el libro "el olor de tu nombre" x muxas razons))

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